Egilea: Uxue
Había una vez unos gatitos que vivían con sus padres, pero estos eran tan pobres que no podían alimentar a todos sus hijos. Mixi era juguetón y le gustaba mucho una pelota que le había regalado su madre. Mixu, en cambio, era muy dormilona. Un día los padres decidieron venderlos a Don Gato Rabino, que era un mafioso que compraba gatos para que fueran sus criados.
A los padres les daba mucha pena vender a sus hijos. Por ello, una noche, Mixu y Mixi decidieron escaparse sin decir nada a sus padres.
Cuando llevaban varias horas andando estaban tan cansados que se quedaron dormidos. Al dia siguiente llegaron a un pueblo donde el Rey tenia una hija muy caprichosa, esta se aburría de todo y con todos. El rey ya no sabía que hacer con ella para tenerla contenta.
Cuando la princesita gatita vio la pelota de Mixi, la quería para ella, pero Mixi no quería dársela porque era un regalo de su madre.
El rey le daba muchas monedas de oro a cambio de la pelota, pero los gatitos no se conformaban. Entonces el Rey se enfadó y los metió en el calabozo. Mixu estaba muy asustada y no hacía más que llorar y llorar.
Un día, el rey gato, harto de oírla llorar y viendo que eran buenos, decidió dejarlos en libertad. Los gatitos le contaron al rey su historia y a esté le pareció muy triste. También, vio que eran muy buenos, ya que preferían ser pobres y seguir teniendo el recuerdo de su madre, a ser ricos, porque hay cosas que no se pueden comprar con dinero.
La princesa, que les había estado oyendo toda la historia, también se entristeció, por lo que decidió ir con los gatitos a buscar a sus padres y se vinieron todos juntos a vivir a palacio.
Así la princesa, no solo tuvo la pelota de Mixi, sino que además tuvo unos buenísimos amigos y nunca jamás se aburrió de nuevo.
2007-11-17
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