Egilea: Jose Luis
Una vez, hubo un topo llamado Dugi. Vivía en una familia de topos muy listos gracias a que un día les cayeron residuos radiactivos en su madriguera.
Todos se reían de Dugi porque era diferente: veía.
Al tiempo todos se dieron cuenta de que eso era un don muy especial; por eso, para fastidiarle le quisieron marginar para que se sintiese mal consigo mismo.
A él no le importaba sentirse importante. Aunque no funcionara, ellos seguían torturándole, insultándole y hasta pegándole.
Al tiempo, empezó a sentirse mal; sentía como un vacío en su cuerpo de topo.
Para ser normal, como ellos, decidió arrancarse los ojos, pero le dio miedo y no lo hizo; decidió suicidarse para no sufrir más, pero no se atrevió y no lo hizo; contrató a un asesino, pero, tampoco.
Los otros topos se sentían mal por lo que estaban haciendo. Por eso decidieron portarse bien con Dugi.
Al final, Dugi y sus amigos fueron amigos y no volvieron a portarse tan mal con ningún topo con un defecto corporal o con un don especial.
2007-11-17
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario