2007-11-22

Los seises

Egilea: Jon Ander


Lo normal para jugar a los seises es usar una baraja española. No hay límite de jugadores.
Para comenzar el juego, se reparten todas las cartas entre los jugadores; siendo el que comienza el juego quien tiene el seis de oros y sigue el juego en el sentido de las agujas del reloj. Para empezar un palo nuevo primero hay que colocar el seis y luego seguir colocando las cartas en sentido ascendente o descendente. El jugador que no tenga carta para colocar en la jugada dejará correr un turno.
Ganará el primero que se quede sin cartas.

La rana con esperanza

Egilea: Ander Mateo

Erase una vez, una rana llamada Gus que quería ser rey. Un día Gus fue a la casa del sabio y le preguntó al sabio:
- ¿Qué tengo que hacer para ser rey?
- Tienes que hacer dos cosas:
1. Piérdete y ayudarás al perdido.
2. Ayuda al que no soporta el sol.
Gus fue por el monte, por los campos... y, pensando que iba a ser rey, se perdió.
Encontró una hormiga que se había perdido y recordó las palabras del sabio y le ayudó a encontrar el camino al hormiguero.
Después encontró, en medio del desierto, un cactus que no soportaba el sol y le ayudó para que se metiera en una cueva.
Finalmente, fueron donde el sabio y le dijo:
- Ya he hecho lo que dijiste. Ahora, conviérteme en rey, ponme la corona.
Y le contestó el sabio:
- Tu paciencia será recompensada.
Y así lo dejó.
Al día siguiente, estuvo esperando en un camino y, por casualidad, pasaba una carroza del rey y se le cayó la corona. Gus se la puso en la cabeza y fue rey para toda la vida.

2007-11-17

El escondite

Egilea: Ana

El escondite es un juego muy divertido que consiste en esconderse.
El mínimo de personas es más de 2. Para iniciar el juego, primero se rifa para ver que persona es la que cuenta hasta 30 despacio para, después, ir buscando a la gente que está escondida.
Cuando el buscador encuentre a la primera persona, esa persona será la que la siguiente vez cuente; pero el buscador debe buscar a todas las personas que se han escondido.
Si solo queda una persona para encontrar y esa persona va al lugar donde el buscador ha contado, y dice “Por mi y por todos vosotros”, entonces el buscador se volverá a quedar él.
Si el buscador dice: “El que está alrededor pincha el tenedor”, entonces todos los que se esconden deberán alejarse del buscador.

La escoba

Egilea: Irene


Se juega con una baraja española completa. Deben jugar como mínimo 2 jugadores.


Se reparten 3 cartas a cada jugador y se ponen 4 cartas boca arriba en la superficie de juego (estas últimas solo al principio de la partida). El valor de las siguientes cartas cambian: la sota 8, el caballo 9 y el rey 10; el resto de cartas tienen el mismo valor que el número que les corresponde.
Comienza a jugar el que está a la derecha del que reparte las cartas y el turno sigue en el sentido contrario al de las agujas del reloj. Los jugadores deben reunir con una de sus cartas alguna o algunas, siempre que sume 15 puntos. En caso de que no pueda, deberá dejar una de sus cartas en la superficie de juego. Se denomina “escoba” a la jugada en la que un jugador reúne todas las cartas que están boca arriba.
Cuando se acaba la “mano” se vuelven a repartir nuevamente 3 cartas a cada jugador para continuar el juego y así sucesivamente hasta acabar con el taco de la baraja.
Gana el que consigue más puntos según lo siguiente:
Mayor número de cartas – 1 punto
Mayor número de oros – 1 punto
Mayor número de sietes – 1 punto
Siete de oros o ”velus” – 1 punto

Mixi eta Mixu

Egilea: Uxue

Había una vez unos gatitos que vivían con sus padres, pero estos eran tan pobres que no podían alimentar a todos sus hijos. Mixi era juguetón y le gustaba mucho una pelota que le había regalado su madre. Mixu, en cambio, era muy dormilona. Un día los padres decidieron venderlos a Don Gato Rabino, que era un mafioso que compraba gatos para que fueran sus criados.
A los padres les daba mucha pena vender a sus hijos. Por ello, una noche, Mixu y Mixi decidieron escaparse sin decir nada a sus padres.
Cuando llevaban varias horas andando estaban tan cansados que se quedaron dormidos. Al dia siguiente llegaron a un pueblo donde el Rey tenia una hija muy caprichosa, esta se aburría de todo y con todos. El rey ya no sabía que hacer con ella para tenerla contenta.
Cuando la princesita gatita vio la pelota de Mixi, la quería para ella, pero Mixi no quería dársela porque era un regalo de su madre.
El rey le daba muchas monedas de oro a cambio de la pelota, pero los gatitos no se conformaban. Entonces el Rey se enfadó y los metió en el calabozo. Mixu estaba muy asustada y no hacía más que llorar y llorar.
Un día, el rey gato, harto de oírla llorar y viendo que eran buenos, decidió dejarlos en libertad. Los gatitos le contaron al rey su historia y a esté le pareció muy triste. También, vio que eran muy buenos, ya que preferían ser pobres y seguir teniendo el recuerdo de su madre, a ser ricos, porque hay cosas que no se pueden comprar con dinero.
La princesa, que les había estado oyendo toda la historia, también se entristeció, por lo que decidió ir con los gatitos a buscar a sus padres y se vinieron todos juntos a vivir a palacio.
Así la princesa, no solo tuvo la pelota de Mixi, sino que además tuvo unos buenísimos amigos y nunca jamás se aburrió de nuevo.

El topo y sus locuras.

Egilea: Jose Luis

Una vez, hubo un topo llamado Dugi. Vivía en una familia de topos muy listos gracias a que un día les cayeron residuos radiactivos en su madriguera.
Todos se reían de Dugi porque era diferente: veía.
Al tiempo todos se dieron cuenta de que eso era un don muy especial; por eso, para fastidiarle le quisieron marginar para que se sintiese mal consigo mismo.
A él no le importaba sentirse importante. Aunque no funcionara, ellos seguían torturándole, insultándole y hasta pegándole.
Al tiempo, empezó a sentirse mal; sentía como un vacío en su cuerpo de topo.
Para ser normal, como ellos, decidió arrancarse los ojos, pero le dio miedo y no lo hizo; decidió suicidarse para no sufrir más, pero no se atrevió y no lo hizo; contrató a un asesino, pero, tampoco.
Los otros topos se sentían mal por lo que estaban haciendo. Por eso decidieron portarse bien con Dugi.
Al final, Dugi y sus amigos fueron amigos y no volvieron a portarse tan mal con ningún topo con un defecto corporal o con un don especial.

Luka, la perra lista.

Egilea: Ana

Había una vez en la ciudad de Roma, una perra llamada Luka. Luka era una preciosa y cariñosa perra de origen italiano con un precioso pelaje marrón. Su dueño era un famosísimo detective. El se llevaba a su perra Luka a todas partes y se llevaban muy bien, hasta que un día, su dueño murió.
Luka se quedó en la residencia de mascotas hasta que una familia vino a recogerla. La familia era muy amable con Luka, pero Luka no estaba contenta porque le faltaba un poco de emoción a su vida.
Un día Luka montó en el coche del sheriff Ramón y llegaron a un lugar donde se había cometido un crimen. Luka siguió un par de pistas asta que llegó a resolver el crimen. Entonces, encontró al sheriff y fue llevándolo a donde estaban las pistas hasta que encontraron el cadáver. Después Luka se hizo famosísima y su familia también y fueron muy ricos.
Desde ese momento se utilizan los perros como perros policía.