Egilea: Elena
Érase una vez, una bruja llamada Luna. Era muy despistada, aunque era muy buena persona: siempre estaba pensando en los demás. Vivía en una cabaña situada en el centro del bosque. Era amiga de todos los animales que vivían allí. Les hacía pociones para curar sus heridas y sus enfermedades.
En el bosque había un ciervo enfermo. Cuando Luna lo supo, fue volando con su escoba hasta el lugar, para saber qué le pasaba. El ciervo tenía un fuerte catarro.
Entonces, se fue a su casa para coger la poción curativa. Pero por el camino tuvo un accidente: se cayó de la escoba. Se quedó enganchada en una rama que sobresalía de un precipicio. Aunque la escoba se cayó al suelo no se rompió, pero le apuntó a Luna y la convirtió en una rana. Al final, pudo salir de allí con su escoba. Los animales la ayudaron a volver a su forma humana, en agradecimiento a su labor.
Y así pudo curar al ciervo del fuerte catarro.
2007-01-21
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario