2007-01-17

DANIEL

Egilea: Ander M.

Érase una vez un niño que se llamaba Daniel y era mago, pero en su mundo tenían un problema: que los magos y las brujas se odiaban entre ellos porque los magos decían que ellos tenían más poder que las brujas y las brujas decían todo lo contrario; y además, se mandaban insultos por fax, correo o teléfono: “¡Cacho verruga! ¡Cacho rana!” Y toda la vida estaban así.
Pero aún así todos querían a Daniel y, claro, Daniel tenía que repartir su tiempo con su padre mago y su madre bruja.
Un día la madre de Daniel le dijo que iría con él al monte, y su padre, que irían a pescar al río. Y las dos propuestas eran el mismo día.
Fue adonde el mago consejero y le dijo que fuera con su padre; después fue donde la bruja consejera y le dijo que fuera con su madre. Al final, estaba en las mismas que antes y fue a pasear al bosque prohibido para poder pensar.
Entonces se lo llevó un dragón que podía hablar. Su madre se dio cuenta de que no estaba y se fue a buscarlo al bosque prohibido. Al ver al dragón con Daniel, fue corriendo a decírselo a las brujas, y su padre hizo lo mismo con los magos. Todos juntos formaron un ejercito para acabar con el dragón que les había hecho siempre la vida imposible, y así salvar a Daniel.
Cuando iban a entrar en el bosque, al ver el dragón tanta marabunta exclamó:
-¿Esos son tus padres? ¡Pues han venido con toda la armada!
Después de acabar con el dragón, todos vivieron juntos en paz y armonía.

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